De aquí salen dos operaciones distintas. Con cita el anfitrión ya autorizó y solo falta comprobar quién llegó. Sin cita nadie entra hasta que alguien de adentro responda, salvo en las áreas de libre acceso.
Si alguien dice traer cita y no aparece, se pasa a la vía sin cita: se le trata como espontáneo, no se le abre paso por su palabra.
El QR va en la confirmación que recibió por WhatsApp. Leerlo abre su cita directo, sin teclear ni buscar. No traerlo no le quita la cita: solo obliga a buscarla por nombre o folio.
Apunta la cámara del equipo al código que trae el visitante.
En la maqueta no hay cámara. Escoge abajo el QR que trae la persona y el lector lo resuelve igual que en el equipo del plantel.
No es comodidad: es que los datos salgan del pase y no de lo que alguien teclee en la caseta.
Por nombre o por folio. Solo aparecen las citas de este plantel y de hoy.
Buscar a mano es el camino de respaldo, no el camino. Teclear un nombre abre la puerta a homónimos y a errores de dedo, y obliga al guardia a decidir cuál de los parecidos es. El QR evita esa decisión.
Cuatro pasos. Puedes volver a cualquiera que ya hayas pasado.
Esto viene del pase que registró el anfitrión. No se edita en la caseta: si algo no cuadra, se resuelve con quien la registró, no aquí.
Se carga la imagen de su identificación para cotejarla contra el nombre del pase. No se guarda copia: la imagen se usa para comparar y se descarta; en el expediente queda el nombre cotejado, no el documento.
Al cargarla, el sistema avisa solo al anfitrión que su visita está en la caseta. No hay que acordarse de avisar.
La cadena completa está a la derecha. Aquí el resumen de qué permite y qué no.
Se entrega visible y se recupera a la salida. Vale solo para este plantel y esta ventana de horario.
Tener cita no salta ningún filtro: la lista restrictiva, el plantel y la vigencia se revisan igual.
Cuatro pasos. Si es un prospecto de admisión, marcarlo como tal abre lo que necesita Promoción.
El nombre, como aparece en su identificación. Es contra lo que se coteja después.
Esto no es seguridad: es el seguimiento de admisión, y por eso se pregunta aparte. Sin su consentimiento no se captura su teléfono ni los datos de sus hijos, y aun así puede entrar.
El destino decide si hace falta autorización. Las áreas marcadas como libre acceso se atienden en el vestíbulo y no interrumpen a nadie; el resto exige que el anfitrión responda.
Se carga la imagen de su identificación para cotejar el nombre. No se guarda copia: se usa para comparar y se descarta.
Al cargarla, si el destino lo exige, el sistema manda solo la solicitud al anfitrión.
Se evalúan en cadena. Uno en rojo detiene el ingreso, y el motivo queda escrito en la bitácora.
Quien busca escuela para sus hijos llega por tres caminos, y cada uno captura información distinta antes de que la caseta lo vea. De la caseta en adelante los tres siguen la misma cadena de siete pasos: por eso el control no depende de cómo llegó la persona.
Dejaron sus datos en el sitio. Promoción da los informes y después registra la cita: la cita la emite el colegio, no el formulario.
Esto es lo que el sistema pide para emitir un pase. Lo que falte deja la cita sin emitir: un pase sin plantel, sin anfitrión o sin ventana de horario no pasa los filtros de la caseta.
Escogieron horario de los que Promoción publica, sin que nadie del colegio intervenga. El horario es firme; lo que esa cita no trae de origen es la identidad, y eso lo resuelve la caseta, no esta pantalla.
Están en recepción ahora. Mientras Promoción no responda no hay entrada registrada, y si no puede recibirlas se les agenda un recorrido: ahí la ruta 3 se convierte en ruta 1.
Qué hace cada quien y qué información queda escrita, etapa por etapa.
Autorizo antes de que entre, confirmo cuando llega conmigo y cierro cuando termino. La confirmación va desde mi cuenta: un código que el visitante escanee solo no cuenta.
El aviso salió solo cuando el guardia cargó su identificación. Todavía no ha entrado: esto es para que sepas que viene.
Mientras no responda, la persona espera en recepción.
Entraron con mi autorización. Confirmo cuando la tenga enfrente.
Cuando termine la atención, la persona regresa a la caseta a cerrar su salida.
Todo lo que el sistema registró, con quién lo hizo y a qué hora.
Los tiempos son valores iniciales del piloto, no estándares: 5 minutos sin recepción y salida pendiente después de la hora autorizada.
Así se llama a propósito: dice qué registró el sistema, no quién está físicamente dentro. Ninguna se cierra sola.
Cuántas visitas recibió cada área hoy, en este plantel. Sirve para ver dónde se concentra el paso de gente.
Una fila por visita: plantel, hora de entrada, quién vino, a qué área, quién la recibió y a qué hora salió. Las que siguen adentro van marcadas — esta misma tabla es la lista de evacuación: en un sismo los grupos los cuenta su maestro, y los visitantes no están en ninguna lista más que en esta. Pica una fila para ver su expediente completo, con quién autorizó, quién confirmó y qué se corrigió.